Ya no hay ángeles caídos en lo que llamábamos el paraíso,
si acaso, alguna plaza de garage por vender o por alquilar.
Ya no hay serpientes ni manzanas ni desnudos en la tierra prometida,
si acaso algún solar o un sol de justicia, un apartamento
de la costa, con piscina.
Ya no hay religiones,
si acaso regiones o países o mundos mudos
que pretenden alcanzar la autonomía.
Lo demás no es cosa mía, amor.
Amar es cuestión de libertad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Muy fuerte tu poema, Manuel. Pareciera hilvanado sin sentido hasta leer el final y me deja (como siempre) pensando. Tu mente es impredecible. Cariños.
ResponderEliminarCierto que estamos en un mundo de carencias por un lado y de excesos por otras!... muchas cosas han cambiado.
ResponderEliminarPlacer pasar por tus letras admirado poeta.
Vickie