jueves, 9 de abril de 2009

Voy a llamar a las cosas por su nombre,
voy a lanzar llamaradas en el nombre de nadie,
voy a despuntar el lanzallamas y llamar a la puerta de nadie,
voy a nombrar y nombrar como si fuera un hombre adulto,
un animal blanco al que no le importa en absoluto la crisis,
un cretino que golpea con los nudillos en los cráteres de la luna,
un corazón de sol, sales y de cuerdas vocales,
un boxeador que no se detiene en las cuerdas,
voy a doblegar mi espalda a la espada del que viene,
mi columna a las columnas que inexorablemente avanzan,
mi nuca que tanto admiro en el espejo,
una piel como ésta de lluvia ácida,
un pie como el que figura en la póliza de vida de un niño prematuro,
las palizas que nos dimos a dos metros de la nieve,
donde el poeta Leopoldo Panero descansa cuando quiere,
inundado por los codos y las lenguas vecinas,
circundado por los copos y los metros de las ciudades,
estrellas que caen en los anillos de las plazas de toros.

1 comentario:

  1. Tu surrealismo es difícil de seguir por momentos, pero aquí estoy, feliz de encontrarme entre tus letras.
    Tu amiga,
    Diana.

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