Abril no me dice nada, si no es sin tí,
sin tu mirada del norte,
sin tu genio astur.
Algún día sabrás de mí,
de mis dominios.
Desde el lunes hasta el domingo,
desde ahora hasta siempre.
Algun día lo sabrás.
Hoy te amo sobre las siete.
Saludos desde Gaudí.
viernes, 24 de abril de 2009
miércoles, 15 de abril de 2009
Ya no hay.
Ya no hay ángeles caídos en lo que llamábamos el paraíso,
si acaso, alguna plaza de garage por vender o por alquilar.
Ya no hay serpientes ni manzanas ni desnudos en la tierra prometida,
si acaso algún solar o un sol de justicia, un apartamento
de la costa, con piscina.
Ya no hay religiones,
si acaso regiones o países o mundos mudos
que pretenden alcanzar la autonomía.
Lo demás no es cosa mía, amor.
Amar es cuestión de libertad.
si acaso, alguna plaza de garage por vender o por alquilar.
Ya no hay serpientes ni manzanas ni desnudos en la tierra prometida,
si acaso algún solar o un sol de justicia, un apartamento
de la costa, con piscina.
Ya no hay religiones,
si acaso regiones o países o mundos mudos
que pretenden alcanzar la autonomía.
Lo demás no es cosa mía, amor.
Amar es cuestión de libertad.
jueves, 9 de abril de 2009
Voy a llamar a las cosas por su nombre,
voy a lanzar llamaradas en el nombre de nadie,
voy a despuntar el lanzallamas y llamar a la puerta de nadie,
voy a nombrar y nombrar como si fuera un hombre adulto,
un animal blanco al que no le importa en absoluto la crisis,
un cretino que golpea con los nudillos en los cráteres de la luna,
un corazón de sol, sales y de cuerdas vocales,
un boxeador que no se detiene en las cuerdas,
voy a doblegar mi espalda a la espada del que viene,
mi columna a las columnas que inexorablemente avanzan,
mi nuca que tanto admiro en el espejo,
una piel como ésta de lluvia ácida,
un pie como el que figura en la póliza de vida de un niño prematuro,
las palizas que nos dimos a dos metros de la nieve,
donde el poeta Leopoldo Panero descansa cuando quiere,
inundado por los codos y las lenguas vecinas,
circundado por los copos y los metros de las ciudades,
estrellas que caen en los anillos de las plazas de toros.
voy a lanzar llamaradas en el nombre de nadie,
voy a despuntar el lanzallamas y llamar a la puerta de nadie,
voy a nombrar y nombrar como si fuera un hombre adulto,
un animal blanco al que no le importa en absoluto la crisis,
un cretino que golpea con los nudillos en los cráteres de la luna,
un corazón de sol, sales y de cuerdas vocales,
un boxeador que no se detiene en las cuerdas,
voy a doblegar mi espalda a la espada del que viene,
mi columna a las columnas que inexorablemente avanzan,
mi nuca que tanto admiro en el espejo,
una piel como ésta de lluvia ácida,
un pie como el que figura en la póliza de vida de un niño prematuro,
las palizas que nos dimos a dos metros de la nieve,
donde el poeta Leopoldo Panero descansa cuando quiere,
inundado por los codos y las lenguas vecinas,
circundado por los copos y los metros de las ciudades,
estrellas que caen en los anillos de las plazas de toros.
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