Yo soy del camino,
debajo de mí hay romanos,
y este es mi domicilio,
aquí donde pongo las manos,
las manos de un mineral agotado,
un mineral por el que siempre se ha llegado a ellas,
mentiras de una página en blanco.
martes, 31 de marzo de 2009
lunes, 30 de marzo de 2009
Feliz cumpleaños Di.
Si volviera a nacer y vivir de nuevo, moriría en León y amaría en Rosario.
Perdona el olvido de tu cumpleaños.
Te mando estos versos,
recuerdos para siempre de parte de Gaudí.
Lus ojos andaluces, la boca perfecta,
tus hijos son bellos,
el mío es un dios.
Perdona el olvido de tu cumpleaños.
Te mando estos versos,
recuerdos para siempre de parte de Gaudí.
Lus ojos andaluces, la boca perfecta,
tus hijos son bellos,
el mío es un dios.
El sueño de Shaun.
Qué soñará mi perro Shaun en esta noche de perros?
Soñará con el amor, el amor de su señor,
o con el amor de sus sueños?
Qué será del amor y del sueño?
Será dueño del amor primero?
Dueño del amor este verso?
O será simplemente eso:
Otro mundo, varios almas, un silencio.
Soñará con el amor, el amor de su señor,
o con el amor de sus sueños?
Qué será del amor y del sueño?
Será dueño del amor primero?
Dueño del amor este verso?
O será simplemente eso:
Otro mundo, varios almas, un silencio.
Poeta Latino
Bien metido en años y una mano caída como en coma,
y nos miramos con urgencia, los ojos indagadores,
y escribíamos en las páginas nuestras mentiras,
un tiempo donde no llega nunca la lluvia,
después, resbalábamos en la cocina como cuchillos oxidados,
agregados a las colas de general de las películas,
presos de los molinos, las callejas, las cestas de mimbre de los autobuses,
las rotondas oscuras que nacían de las propias dudas....
Te conocí de frente, dando la cara, con tus versos de verano,
valiente como una metáfora, firme como una esdrújula,
enseguida supe que los zapatos de cristal eran de tu número,
y convoqué a la aurora, con su carroza de fuego,
a los duendes con sus bosques embrujados,
a los príncipes albinos y a los batracios ventrílocuos,
convoqué a las varitas mágicas de vidrio,
a las estrellas de cinco puntas de los universos,
a los relojes de arena de los pasillos de la muerte,
los convoqué a las doce en punto,
los convoqué en palacios inventados, en lugares improvisados, inaccesibles,
sin fosos, puentes levadizos, puentes de las constituciones,
y charlamos del humor y del viento de las especies,
de la nieve y la niebla del resto de los hombres,
hablamos de los espejos sucios y los toboganes de espuma,
del silencio particular de los sentidos que perdimos,
todos coincidíamos en la misma página,
hablamos y no llegamos casi nunca a nada,
como era de esperar, todos éramos poetas,
llevábamos en las manos desde siempre,
soles acostumbrados a ninguna primavera.
y nos miramos con urgencia, los ojos indagadores,
y escribíamos en las páginas nuestras mentiras,
un tiempo donde no llega nunca la lluvia,
después, resbalábamos en la cocina como cuchillos oxidados,
agregados a las colas de general de las películas,
presos de los molinos, las callejas, las cestas de mimbre de los autobuses,
las rotondas oscuras que nacían de las propias dudas....
Te conocí de frente, dando la cara, con tus versos de verano,
valiente como una metáfora, firme como una esdrújula,
enseguida supe que los zapatos de cristal eran de tu número,
y convoqué a la aurora, con su carroza de fuego,
a los duendes con sus bosques embrujados,
a los príncipes albinos y a los batracios ventrílocuos,
convoqué a las varitas mágicas de vidrio,
a las estrellas de cinco puntas de los universos,
a los relojes de arena de los pasillos de la muerte,
los convoqué a las doce en punto,
los convoqué en palacios inventados, en lugares improvisados, inaccesibles,
sin fosos, puentes levadizos, puentes de las constituciones,
y charlamos del humor y del viento de las especies,
de la nieve y la niebla del resto de los hombres,
hablamos de los espejos sucios y los toboganes de espuma,
del silencio particular de los sentidos que perdimos,
todos coincidíamos en la misma página,
hablamos y no llegamos casi nunca a nada,
como era de esperar, todos éramos poetas,
llevábamos en las manos desde siempre,
soles acostumbrados a ninguna primavera.
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